
Xposed Magazine News obtuvo la versión de un informante sobre el asesinato del adolescente conocido como Lauz, identificado por las autoridades como Yadiel Torrales Lazú, de 16 años.
Según esa fuente, al menor lo estaban usando para hacer mandados dentro de una estructura criminal. El informante sostiene que Lauz le robó a un bichote y que, como represalia, lo secuestraron y lo asesinaron.
Esa explicación no ha sido confirmada de forma independiente por este medio ni ha sido adoptada, hasta ahora, como la versión oficial del caso. Se presenta como inteligencia de fuente, sujeta a investigación.
Lo que sí consta en información pública de la Policía y del Departamento de la Familia es otra parte del cuadro. Torrales Lazú había sido reportado desaparecido el 27 de agosto de 2026, luego de evadirse del Hogar del Niño Manuel Fernández Juncos, en Santurce, junto a otros menores. El miércoles 9 de septiembre de 2026, agentes de la División de Drogas de la región de Guayama localizaron su cuerpo en un solar yermo de la antigua Central Lafayette, en Arroyo, con heridas de bala. Una tía, Brenda Lazú Feliciano, lo identificó. La secretaria de la Familia, Suzanne Roig Fuertes, lamentó el crimen y dijo que la agencia colabora con la Policía.
El contraste es el que Xposed Magazine News pone sobre la mesa: un muchacho de 16 años sale de un hogar, desaparece, y termina ejecutado. El informante dice que no fue un tiroteo suelto. Dice que lo tenían de mandadero, que cruzó la línea al robarle a un bichote y que eso le costó la vida.
Ese patrón no es nuevo en Puerto Rico. Las organizaciones reclutan menores precisamente porque son descartables: los mandan, los queman y, cuando hay un descuadre de dinero o de producto, la deuda se cobra con el cuerpo. Si la versión del informante se sostiene, Lauz no murió “por estar en el sitio equivocado”. Murió porque un aparato criminal lo usó y después lo eliminó.
Xposed Magazine News no publica esta nota para sentenciar culpables desde el teclado. La publica porque un menor de 16 años aparece muerto a tiros y la calle ya está hablando de un móvil de narcotráfico, secuestro y ajuste de cuentas. Eso le corresponde aclararlo a la Policía, a Justicia y al Departamento de la Familia: quién lo reclutó, a quién le habría robado, quién lo sacó de circulación y por qué un evadido de un hogar termina en un solar de Arroyo.
Este medio continúa verificando la información del informante y espera la versión formal de las autoridades.
Quien tenga datos sobre este caso puede escribir a CONFIDENCIAS@tutanota.com. La identidad de las fuentes se protege.

